Te quiero tanto que lo hago aunque tú no a mí.
Te extraño tanto que puedo hacerlo sin detenerme ni un momento.
Te hecho tanto de menos que ya lo hago de más.
Te pienso tanto que ya no puedo dejar de hacerlo.
Te hablo tanto al móvil que ya me sé tu número al derecho y al revés.
He inventado tantos futuros para nosotros que ya escogí la guardería para nuestros hijos.
He encontrado tanta inspiración en tu belleza y calidez que con recordar tu risa es suficiente para escribirte un libro.
Te he esperado tanto que no me hago viejo, y aunque así fuera, no me importaría seguir haciéndolo.
... Aún así, carezco de toda elocuencia cuando de hablar contigo se trata.
¿Entrada del 14 del Febrero?
La elocuencia es innecesaria si el corazón esta extasiado... Muy bello, Santi.
ResponderEliminar